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Aproximadamente, uno de cada cinco varones sufre de eyaculación precoz

08.04.2026

Aproximadamente, uno de cada cinco varones sufre de eyaculación precoz
  • Hasta el 43% de ellos, presenta este trastorno en algún momento de su vida.

  • Además de los tratamientos —eficaces— psicológicos y farmacológicos, se están investigando otras terapias no invasivas como la estimulación del nervio tibial posterior y la estimulación no invasiva del nervio dorsal del pene, si bien, carecen todavía de una evidencia científica sólida.

La eyaculación precoz es la disfunción sexual más frecuente, afectando a un porcentaje comprendido entre el 16 y el 23% de los varones. Además, según el Estudio Demográfico Español sobre la Eyaculación Precoz, realizado por la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva, el 43% de los españoles padecerá un episodio de eyaculación precoz en algún momento de su vida. Este dato pone de manifiesto que este trastorno es más prevalente, incluso, que la disfunción eréctil, en personas menores de 50 años.

Sin embargo, todavía existe un cierto desconocimiento para distinguir cuándo hay un problema y cuándo no. Según explica el Dr. José Gregorio Pereira, especialista de Urología Clínica Bilbao en IMQ Zorrotzaurre, se considera que existe este trastorno «cuando la eyaculación se produce en menos de un minuto tras la penetración —o incluso antes— de forma reiterada, y no en episodios aislados». De hecho, el tiempo medio de latencia eyaculatoria considerado normal se sitúa «entre los 5 y 8 minutos», por lo que desviaciones persistentes de este margen pueden indicar la presencia de este problema. «La eyaculación precoz tiene solución y el abordaje precoz es clave para evitar consecuencias como ansiedad o depresión», recalca.

Factores físicos, hábitos y aprendizaje

Aunque en algunos casos la eyaculación precoz puede estar relacionada con causas orgánicas, como la prostatitis o el hipertiroidismo, lo más habitual es que esté vinculada a factores conductuales, hábitos o aprendizaje en la forma de mantener relaciones sexuales.

Asimismo, el consumo de pornografía en edades tempranas puede actuar como un factor que influye negativamente en el desarrollo de una sexualidad saludable, favoreciendo expectativas irreales y condicionando el comportamiento sexual.

Tratamientos conductuales y farmacológicos

El abordaje inicial suele centrarse en terapias conductuales. Entre éstas, el Dr. Pereira destaca técnicas como el método de “arranque y parada”, popularizado por el urólogo James Semans, o la técnica de compresión descrita por Masters y Johnson. Estas estrategias buscan que el paciente «aprenda a identificar y controlar las sensaciones previas al orgasmo». No obstante, su eficacia «ronda el 50%», por lo que en muchos casos es necesario complementarlas con un tratamiento farmacológico, siempre bajo prescripción médica.

Entre los fármacos disponibles se encuentran los inhibidores de la recaptación de serotonina, como la dapoxetina. «Este fármaco ha de tomarse entre 30 y 60 minutos antes de las relaciones sexuales y puede contribuir a retardar el proceso eyaculatorio. Además, se puede combinar con las terapias conductistas y, a diferencia de otros inhibidores de la recaptación de la serotonina, no da somnolencia», apunta el especialista de Urología Clínica Bilbao en IMQ Zorrotzaurre.

También pueden emplearse anestésicos tópicos en casos de hipersensibilidad genital. «Por ejemplo, se cuenta con el Fortacin, un espray de uso tópico indicado para la eyaculación precoz primaria en hombres adultos, que reduce la hipersensibilidad en el glande mediante anestésicos locales (lidocaína y prilocaína). Se aplican 3 pulverizaciones 5 minutos antes del coito, aumentando el tiempo de eyaculación. Siempre se ha de usar con un preservativo y que sea adecuado, de látex», detalla.

Otro tipo de casos se da cuando coexiste disfunción eréctil. «En estos casos, se opta por los inhibidores de la fosfodiesterasa 5, como son el sildenafilo (Viagra), tadalafilo (Cialis) y vardenafilo (Levitra), que se emplean para la disfunción eréctil, mejorando la erección y, además, con un efecto que retarda la eyaculación».

Investigación en nuevas terapias

En el ámbito de la investigación, se están explorando nuevas opciones como la estimulación del nervio tibial posterior o del nervio dorsal del pene.

Por un lado, la estimulación del nervio tibial posterior es un tratamiento no invasivo utilizado en casos de vejiga hiperactiva, que actúa bloqueando el reflejo nervioso del plexo parasimpático sacro (vértebras S2-S4), reduciendo la frecuencia y urgencia miccional. Investigaciones recientes estudian su posible utilidad en la eyaculación precoz, ya que podría modular ese reflejo nervioso y mejorar el control eyaculatorio. Sin embargo, actualmente no existe evidencia científica sólida que respalde su eficacia en este ámbito, y su efecto parece más claro en la función urinaria que en la eyaculatoria, cuyo control se localiza principalmente en la zona de las vértebras lumbares L4 y L5.

Por otro lado, también se investiga la estimulación no invasiva del nervio dorsal del pene, orientada a reducir la hipersensibilidad peneana, lo que podría contribuir a evitar la eyaculación precoz.

«Aunque estos abordajes no invasivos han mostrado interés en fases preliminares, todavía no cuentan con evidencia científica sólida para su aplicación en eyaculación precoz», matiza el Dr. José Gregorio Pereira.

Tabú, presión social y ansiedad

El Dr. Pereira advierte de que este trastorno continúa siendo un tema tabú para muchos hombres, lo que dificulta la consulta médica. A ello se suma la presión derivada de modelos sexuales irreales, especialmente los asociados a la pornografía, que pueden generar ansiedad de ejecución. «Esta ansiedad puede manifestarse tanto en forma de eyaculación precoz como de dificultades para mantener la erección, generando una situación de insatisfacción y malestar», concluye el urólogo de IMQ.