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Más del 80% de las y los vascos que sufren una parada cardiorrespiratoria fuera del hospital fallece antes de llegar a recibir atención médica especializada

14.10.2024

Más del 80% de las y los vascos que sufren una parada cardiorrespiratoria fuera del hospital fallece antes de llegar a recibir atención médica especializada
  • Con motivo de la celebración el 16 de octubre, del Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar, se ha impartido un taller práctico a las y los miembros de la Asociación de Comerciantes de Deusto en el auditorio de la Clínica IMQ Zorrotzaurre.

En el País Vasco, se registran aproximadamente 850 paradas cardiorrespiratorias extrahospitalarias al año. A pesar de los esfuerzos por mejorar la formación y la instalación de desfibriladores externos automatizados (DEA), más del 80% de los pacientes que sufren una parada cardiorrespiratoria fuera del hospital fallecen antes de llegar a recibir atención médica especializada.

Un estudio reciente indica que solo el 20.2% de los vascos se siente capacitado para realizar una RCP, aunque el 94.7% considera importante tener esta habilidad. Esto refleja una brecha significativa entre la percepción y la capacidad real para actuar en emergencias.

Debido a ello y en el marco del Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar (RCP) cuyo slogan este año es “Todos los ciudadanos del mundo pueden salvar una vida”,  IMQ refuerza su compromiso con la formación en técnicas de RCP impartiendo un nuevo taller a las y los integrantes de la Asociación de Comerciantes de Deusto, para mejorar la respuesta ante paros cardíacos, una emergencia médica que afecta a miles de personas cada año.

Borja Rivas, formador de estos talleres, además de enfermero y coordinador de urgencias de la clínica IMQ Zorrotzaurre, destaca la importancia de estas jornadas para superar el miedo y actuar eficazmente en situaciones críticas: "Los talleres de RCP ayudan a las personas a enfrentar sus miedos y a actuar en situaciones de paro cardíaco. Es crucial que todos sepan que con nuestras manos podemos salvar una vida".

Además, resalta que "en Europa se producen alrededor de 300.000 paros cardíacos al año, y en España 30.000. Sin embargo, un 30% de la población no sabe realizar maniobras de RCP".

Rivas, que ha impartido números talleres de RCP, también subraya la necesidad de integrar la educación en esta técnica desde edades tempranas: "Impartir clases de RCP en los colegios debería ser tan básico como las matemáticas. Los niños son esponjas y pueden aprender a detectar una parada cardíaca y pedir ayuda, lo cual es fundamental"

Compromiso con la formación continua

IMQ continúa promoviendo talleres prácticos para comerciantes y ciudadanos en general, con el objetivo de aumentar el número de personas capacitadas para realizar RCP. "La formación continua es esencial porque las habilidades en reanimación se deterioran rápidamente si no se practican", añade Rivas.

En este Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar, IMQ vuelve a hacer un llamamiento a la comunidad para participar activamente en estos programas formativos gratuitos y contribuir a salvar vidas. Ya que las enfermedades cardiovasculares son la causa más importante de mortalidad a nivel mundial.

Algunas patologías coronarias pueden desencadenar una muerte súbita, cuya incidencia es superior a la de los accidentes de tráfico. Unas mil personas fallecen por esta causa cada año en el País Vasco, lo que se traduce en una media de tres muertes al día; una de cada tres corresponde a personas menores de 65 años.

Es necesario señalar que de cara a la supervivencia el tiempo es un factor crítico. Cada minuto sin actuar cae un 10% la probabilidad de seguir con vida. Lo cierto es que las maniobras de masaje cardiaco se realizan a tiempo en apenas uno de cada cinco casos cuando sucede fuera del centro médico, motivo principal por el que se celebra cada 16 de octubre el Día Mundial de la reanimación cardiopulmonar.

El masaje cardiaco y la cadena de supervivencia

Las técnicas de reanimación forman parte de un conjunto de acciones consecutivas denominadas cadena de supervivencia. Si se da una situación en la que una persona está inconsciente y no respira, el primer paso es alertar a los servicios de emergencia y, a continuación, comenzar el masaje cardiaco y utilizar un desfibrilador si se tiene a mano hasta que llegue el personal sanitario.

El masaje debe realizarse con el paciente boca arriba y sobre una superficie dura. Se aplica en medio del esternón, más o menos a la altura de las mamilas. El reanimador se sitúa a un lado de la víctima y coloca el talón de la mano en esta posición. La otra mano se posiciona encima entrelazando los dedos para evitar que se apoyen fuera del esternón. Los brazos se colocan extendidos y perpendiculares al tórax, y con el cuerpo erguido se carga el peso para conseguir, con el menor esfuerzo físico, la mayor eficacia posible.

La relación del tiempo compresión/descompresión debe ser 1:1, con una cadencia de aproximadamente 100 compresiones por minuto y una profundidad de entre 5 y 6 centímetros.