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10.12.2025
La III Jornada de actualización ginecológica y urológica en el ámbito de la atención primaria, organizada por las secciones de Urología y Medicina Familiar y Comunitaria de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, abordó en Bilbao la conferencia ‘Menopausia. Novedad en el tratamiento de los sofocos: primera alternativa farmacológica a la terapia hormonal’, que fue impartida por el Dr. Borja Otero, ginecólogo del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Cruces y del Instituto de Ginecología y Obstetricia Bilbao-Clínica IMQ Zorrotzaurre.
Completaron el programa de la jornada el Dr. José Gregorio Pereira Arias, jefe del departamento de Urología en Urología Clínica Bilbao-Clínica IMQ Zorrotzaurre, que abordó las infecciones de orina de repetición; y el Dr. Jorge Robalino Aldaz, urólogo de este mismo centro hospitalario, que se ocupó de los síntomas del tracto urinario inferior.
En su alocución, el Dr. Borja Otero, puso de manifiesto, sobre los síntomas relacionados con la menopausia, que «están presentes en el 80% de las mujeres pero sólo alrededor del 20% tiene síntomas tan severos como para necesitar tratamiento».
El ginecólogo explicó que cuando una mujer consulta a su médico porque tiene síntomas asociados a la menopausia que le afectan en su calidad de vida, puede tener dos escenarios: «por un lado, se encuentran las mujeres que tienen síntomas leves, que no le afectan mucho y que buscan algo para estar un poco mejor. En ese caso, los suplementos con productos naturales, como extractos de determinadas plantas, como la cimicífuga (Actaea racemosa) o la soja, pueden ayudar a mejorar esos síntomas».
Por otro lado, para quienes tienen síntomas más intensos, estos suplementos ya no son suficientes y se opta por dos grandes opciones de tratamiento. «Uno, es el tratamiento hormonal, que es el clásico. Y desde hace un año, más o menos, está disponible una alternativa que alivia los sofocos de forma igual de intensa que el propio tratamiento hormonal. Es importante puntualizar que, efectivamente, sólo hace su efecto sobre los sofocos y no sobre ningún otro síntoma».
Así, para las mujeres que sólo consultan a su médico por los sofocos, y si son muy severos, «se dispone de esta alternativa que no interactúa a nivel hormonal con ninguna parte del organismo y solo actúa sobre la parte del cerebro en la que se regula la temperatura corporal y, además, lo hace de forma muy rápida, con efectos que se notan desde la primera semana», destacó el Dr. Borja Otero, resumiendo que «es un tratamiento indicado en pacientes seleccionados con sofocos intensos y con una afectación severa en la calidad de vidas».
En este primer año de uso, el resultado que está dando este nuevo fármaco, cuya molécula se llama fezolinetant y que en el caso de España está comercializada con el nombre comercial Veoza, «es muy bueno y además con la ventaja de que su efecto es muy muy rápido. En seguida, con una semana de tratamiento, ya se nota el beneficio y eso hace que las pacientes enseguida estén satisfechas y sean regulares con las tomas, que consiste en una pastilla, una vez al día, todos los días».
Este nuevo fármaco, que no está financiado, no tiene límite de edad porque en los ensayos en los que se validó participaron pacientes en menopausia entre 50 y 68 años. «Generalmente, los síntomas no se prolongan más allá de esa edad, pero se puede usar mientras haya sofocos relevantes», puntualizó el ginecólogo de IMQ.
Tampoco existen contraindicaciones importantes. «Únicamente hay que tener en cuenta que las pacientes tienen que llevar un año en menopausia desde la última regla, porque hay veces que los sofocos aparecen antes de la menopausia definitiva y, en estas ocasiones, no está indicado el fezolinetant». Igualmente, es necesario hacer una analítica para comprobar que no hay ninguna alteración hepática antes de empezar a utilizarlo y realizar analíticas de control los tres primeros meses. «Si en ese tiempo está todo normal, ya no es necesario repetir más analíticas».
Existe un grupo de pacientes en el que los sofocos pueden ser muy intensos y que tienen más problemas para utilizar el tratamiento hormonal, como son las pacientes con antecedentes de cáncer de mama. En este caso, el Dr. Borja Otero recordó que «esta molécula ya se ha utilizado en pacientes con antecedente de cáncer de mama y que no están ya con ningún tratamiento activo, y es seguro en ellas». El especialista anunció que actualmente está en marcha un estudio para pacientes en tratamiento activo para el cáncer de mama. «Se abre ahí otra nueva oportunidad para aliviar los sofocos o los efectos secundarios de los tratamientos que se utilizan para este cáncer».
Recientemente la Administración de Alimentos y Medicamentos del Gobierno de los Estados Unidos de América (FDA) ha hecho una modificación en las alertas asociadas al uso de tratamiento con estrógenos.
Según desgranó el ginecólogo de IMQ, «por una parte, hasta este momento, los prospectos eran iguales para pacientes en tratamiento con estrógenos por vía oral —que afectaba a todo el cuerpo (tratamiento sistémico)— y para pacientes en tratamiento por vía vaginal (tratamiento localizado). Ahora desaparecen todas las contraindicaciones para la vía vaginal porque en este uso es un fármaco 100% seguro para todas las pacientes, independientemente de sus antecedentes y de las patologías que tengan».
Y por otro lado, en relación al grueso de las pacientes que usan el tratamiento hormonal sistémico por vía oral, el Dr. Borja Otero recordó que hace unos años se publicó un estudio en el que se explicitaba que podía aumentar el riesgo de cáncer de mama y había dudas sobre si podía afectar también al deterioro cognitivo (demencia) y a la salud cardiovascular. «Todo esto fue a raíz de un estudio en el que se utilizaba una molécula muy concreta asociada a los estrógenos y se vio que aumentaba el riesgo de cáncer de mama. Con eso se dejó de recomendar. Pero se ha constatado posteriormente que pacientes que utilizaban tratamiento hormonal sin esa molécula no solo no tenían un aumento del riesgo de cáncer de mama, sino que incluso podían tener una reducción en el riesgo de tener cáncer de mama. Y, siguiendo a este grupo de pacientes, a lo largo de los años y de las décadas, también se observó que incluso esas pacientes que habían usado esa molécula y la habían empezado a tomar a una edad temprana, entre los 50 y los 60 años, se beneficiaban también de una reducción en el riesgo de mortalidad cardiovascular y de aparición de demencia (deterioro cognitivo). Esta reinterpretación de los análisis previos es la que ha llevado a la FDA a cambiar las advertencias en relación a este tratamiento».
Según afirmó el especialista, «esta decisión está totalmente basada en la evidencia científica. En España, de hecho, la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia puso en marcha un proyecto para implicar a sociedades nacionales e internacionales, no solo de ginecología, sino también de cardiología, endocrinología, neurología, etc., para revisar la seguridad del tratamiento hormonal en las mujeres en función de si tenían o no una patología previa. Y se puso de manifiesto que son muy pocas las pacientes que tienen absolutamente contraindicado el uso del tratamiento hormonal, porque los beneficios superan a los riesgos. Salvo en casos de pacientes con hepatitis activa o trombosis reciente en tratamiento con anticoagulantes, prácticamente todas pueden usarlo». Este proyecto implicó también a la Sociedad Internacional de Menopausia y a la Sociedad Europea de Menopausia y Andropausia, con un amplio respaldo y una revisión científica exhaustiva.
La III Jornada de actualización ginecológica y urológica en el ámbito de la atención primaria contó con la colaboración de Astellas Pharma.
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